No es falta de amor propio, es miedo a perder a los demás

No siempre es falta de amor propio. A veces es miedo a perder a los demás. Una reflexión profunda sobre límites, apego y autoconocimiento.

Cuarta parte de: https://piedadcalderon.com/la-resiliencia-como-acto-de-amor-propio/


Una verdad más delicada

Muchas veces nos han dicho que, si no nos elegimos, es porque no nos queremos lo suficiente. Y la verdad es más delicada que eso.

No siempre es falta de amor propio. A veces es miedo. Miedo a perder a los demás, a decepcionar, a quedarnos solas, a no ser aceptadas si dejamos de complacer.


Cuando el miedo se disfraza de amor

Dices sí cuando tu cuerpo quiere decir no. Te adaptas para no incomodar. Callas lo que sientes para evitar el conflicto. Te quedas donde ya no te sientes bien.

Y lo haces no porque no te valores, sino porque aprendiste que para pertenecer había que ceder.


El origen del miedo a perder

Estos patrones se desarrollan desde muy temprana edad, muchas veces sin que nadie lo haga con intención de dañar.

Cuando el amor estaba condicionado por la aprobación del entorno, aprendemos que ser aceptadas depende de portarnos «bien» y de hacer lo que se espera de nosotras, sin importar lo que sintamos. Cuando expresar necesidades generaba rechazo o castigo, aprendemos que las necesidades propias son un problema.

Así, sin darnos cuenta, interiorizamos que amar es no molestar. Y desde ahí, elegirnos no era una opción: el coste hubiera sido demasiado alto.


Mi experiencia personal

Me tomó más de cincuenta años entender qué significaba elegirme a mí misma y, sobre todo, cómo hacerlo. Durante gran parte de mi vida viví haciendo lo que mi entorno esperaba de mí, movida principalmente por el miedo a no ser aceptada y a quedarme sola.

Paradójicamente, aun intentando complacer, casi siempre terminaba sintiéndome sola. Era un sinsentido profundo que durante mucho tiempo no logré ver.

Creía que si me elegía, podía perder a personas importantes en mi vida. Hoy lo comprendo con claridad: no me faltaba amor propio. Me sobraba miedo.


Elegirnos no siempre se siente bien al principio

Cuando empezamos a elegirnos, no siempre nos sentimos fuertes. A veces nos sentimos culpables, inseguras o egoístas. Eso no significa que estemos haciendo algo mal: significa que estamos rompiendo patrones viejos y profundamente arraigados.

Elegirnos implica poner límites, decir lo que sentimos y aceptar que no todas las personas lo entenderán ni se quedarán. Y aun así, seguir.


La pregunta que lo cambia todo

¿Qué temo perder si empiezo a elegirme?

Cuando nos hacemos esta pregunta con honestidad, sin juzgarnos, empieza el verdadero autoconocimiento. No para culparnos de lo que hemos hecho, sino para comprender desde dónde lo hicimos.


Conclusión

No nos juzguemos por habernos quedado. No nos culpemos por haber cedido. Estábamos intentando no perder amor, aunque en el camino nos fuéramos perdiendo a nosotras mismas.

Elegirnos hoy no borra el pasado. Sí puede cambiar la forma en que nos acompañamos a partir de ahora.

Con cariño, Piedad Calderón – Vida Mejor

¡Tu opinión es muy importante! Participar en nuestra encuesta es una excelente oportunidad para que compartas tus ideas, necesidades y experiencias, ayudándonos a mejorar y ofrecer contenido que realmente te interese. Tu voz cuenta y juntas podemos crear una comunidad más cercana y enriquecedora. ¡Anímate a participar y haz que tu opinión marque la diferencia!

Deja un comentario